Bogotá es famosa por sus autopistas, sus centros comerciales, su constante movimiento, por las oportunidades, por sus conciertos, ferias culturales y de todo tipo y también es famosa por sus sonámbulos errantes. Una de las cosas que sorprenden a los que venimos de ciudades pequeñas como Santa Marta, Popayán o Pitalito, es ver gente dormida en los buses... mucha gente durmiendo !!. Y lo más tenaz es que luego de pasar unos meses trabajando en Bogotá te comienzas a dar cuenta que tú también comienzas a ser víctima del sonambulimos capitalino. En Bogotá las distancias son enormes, ir de un extremo a otro equivale a un viaje Cali-Popayán, Santa Marta-Barranquilla o Pitalito-Neiva. Para un viaje de tremendas dimensiones, hay que madrugarle al trabajo, trasnocharse trabajando, y recuperar el sueño en cualquier lugar, y qué mejor lugar que en los buses, los causantes de los sueños atrazados, de las distancias descomunales, del tiempo perdido llegando al trabajo o a la casa.
Bogotá es gigantesca, sus 8 millones de personas la convierten en la ciudad de ciudades, en una de las grandes metrópolis de Sur América, y en el foco de trabajo más fuerte que tenemos los colombianos. En Bogotá se trabaja, se trabaja mucho, y los buses, los transmilenios, son los descansaderos naturales de largos y agotadores días de trabajo que se extienden todo el año. Se trabaja todo el día, se trabaja a toda hora, en todo momento, siempre.
